Septiembre 05, 2006
Queridos Fans Cachondos:
Hace nada hablamos de lo mucho que se parecían el primer rendez-vous y una cita normalita con el dentista.
Pero ante el ritual de presentarme oficialmente a “su” madre, cualquier endodoncia dolorosa y lenta me resulta francamente divertida.
Este calvario es comparable únicamente con una entrevista de trabajo.
Además, igual que en las entrevistas de trabajo, los hombres nos llevan de ventaja y son unos afortunados a la hora de pasar por la prueba familiar. Nuestras madres están desesperadas por librarnos de nosotras y colocarnos debidamente en las manos de cualquier medianamente pasable representante del sexo débil y encantador (entiéndase el masculino) .
Por eso, queridas chicas, aquí os expongo mis diez reglas infalibles a seguir cuando os llegue la hora:
1. vestirse de colegiala buena o de mosquita muerta
2. tomarse un valium (o un whisky) para calmar los nervios
3. ser sincera (especialmente cuando habláis del tiempo)
4. exclamar lo mucho que te gusta su corte de pelo
5. contestar valientemente que tus hobbies son limpiar y el punto de cruz
6. decir en voz alta lo divina que es su comida
7. comértela
8. repetir una y otra vez que “él” no tiene defectos (sin mencionar la cama)
9. de hecho, no hablar de sexo (en ninguna de sus variaciones)
10. no llevarla la contraria (en nada!)
Aún así lo más probable es que la mamá en cuestión os encontrará algún que otro defectillo.
¿Por qué ellos siempre tienen madres a las que hemos de gustar?
milena en el sexo y las mujeres Septiembre 5, 2006 08:50 AM
Comments
¡¡¡Dios!!! Milena, creo que eso es algo por lo que no pasaría en la vida. Soy capaz de casarme, soy capaz de preñarme, soy capaz de cantar en voz alta el Paquito Chocolatero, pero tener que pasar (otra vez) por conocer a una "suegra" y que me juzgue y tener que peinarme... antes me amputo un pie.
Y luego encima el viaje de vuelta, él conoce a tu familia. Tu madre con él es estupendo y en cuanto se da la vuelta... que si "hija, que delgaducho", que si "hija, parece un poco tonto"... y te comes el marrón dos veces.
Ni de coña. Los pelos como escarpias.
Enviado por: La mujer tirita at Septiembre 5, 2006 12:49 PM
Yo añadiria un mandamiento mas, en la linea de lo que dice Wendyqueridaluzdemividaydemicorazonmasrazonqueunasantatienes. Y es simpel: NO LO HAGAS.
Puedes vivir sin conocer a los progenitores de tu pareja. Y puedes vivir mejor que si los conoces. Excepto casos extraños, en los que algun progenitor, como persona, no como familiar impostado, sea una gran persona que merece conocer bajo cualquier circunstancia.
Pero vamos, que yo a mi madre ya la sufro yo, no hace falta que se comparta todo en pareja, como ya he dicho aqui antes.
Enviado por: elpep at Septiembre 5, 2006 01:28 PM
Yo creo que conocer a la familia della no tiene mayor importancia. Lo que tiene importancia, y mucha, es "ser presentado"... Prefiero que me tilden de seta, de hosco, de asocial o de gilipollas, o de lo que más vituperante y calumnioso resulte.
Enviado por: Mus at Septiembre 5, 2006 05:03 PM
He de confesar que cuento con una ventaja según el decálogo de Milena: cocino MUCHO mejor que mi suegra!!!
Enviado por: Rebecca at Septiembre 5, 2006 08:33 PM
Y sin embargo, a pesar de las opiniones vertidas en este espacio, parecen ustedes soslayar el hecho fundamental de que ninguno de ustedes ha tenido que conocer a las matriarcas de los clanes Maybrick y Ruiz. Eso requiere una increíble dosis de estoicismo y alcohol.
Me limito a un caso que tengo a la mano: el mío. También les recuerdo a ustedes mi afición por ocultar los detalles íntimos que puedan identificar a los inocentes en esta historia. Cuando su seguro servidor fue presentado formalmente en sociedad en calidad de novio oficial de la señorita Lilith Mitkas Palatinaikos, la fémina que con posterioridad teminaría resignándose a tenerme como el esposo de su hija, es decir, mi actual suegra doña Clepsidra Palatinaikos, me puso como flan durante todo el tiempo que duró el noviazgo, olvidándose completamente del hecho de que Lilith y yo ya llevábamos 4 años saliendo de manera más o menos regular (desde la preparatoria) y que durante ese tiempo ho hubo quejas. Resistí, pues era el precio a pagar si quería que al pedir la mano de Lilith me otorgaran a toda la muchacha.
En cambio, cuando Lilith fue presentada como la novia formal del que esto suscribe (que para los efectos legales soy yo), se enfrentó con una acalorada sesión de preguntas y respuestas por parte no de una futura suegra sino de doce. Doce. Vuelvo a repetir por si no quedó lo suficientemente claro: DOCE.
Porque fue conocer a mi madre, a mi abuela Ruiz, a mis dos tías abuelas Ruiz, a mis cinco tías Ruiz y a mis tres tías Maybrick, las cuales se comportaron de la misma manera que si se les fuera un hijo a la guerra, aunque solamente una de ellas tenía materia de competencia en la discusión. Hasta la fecha Lilith sufre de ataques de pánico cuando sabe que mis dos familias se van a reunir. Y peor el día en que mi madre se reune a beber café con mi suegra. Ni Lilith ni yo hemos salido bien parados en esas reuniones, unas veces de parte de nuestras respectivas suegras, otras de parte de nuestras respectivas madres.
Es más, el nivel de las discusiones es tan acalorado que si Mus se atreviera a presentarse en casa para saludar a Cata, mucho me temo que la receta de Mus a las hierbas finas podría ser preparada en un horno de microondas...
Qué barbaridad...
Enviado por: Don Pastrami at Septiembre 5, 2006 11:49 PM
A mí no me sirve de nada callarme, se me nota todo en la cara (sobre todo cuando no me apetece disimular, XD)
Muuuuaks.
Enviado por: Awake at Septiembre 6, 2006 01:03 AM
Joer, Don, espero que tu señora suegra no sea de las que llegan tarde, porque de ser así le deben de haber sacado más de un chiste. (Lo siento, no pude evitarlo. Le pido disculpas a tu suegra.)
Cata, veo que en tu casa hay muchedumbres con la bayoneta calada. Si algún día voy por esos rumbos, ¿aceptarás unos tacos al vapor en alguna antípoda jalisciense?
Milena... ¿Qué tal no ir a la casa de la mamá, sino organizar un jolgorio fuera? Puede que cueste 80 o 100 euros la invitación a la mamá, pero no me negarás que merece la pena. Una vez fuera de su entorno, la gente suele ser menos ácida; como que guarda más la compostura, vaya. ¡Ah... los terrenos neutrales!
Enviado por: Mus at Septiembre 6, 2006 02:45 AM
Me gusta la sugerencia del joven (e intrepido) Mus. Invitarla a comer en un sitio fuera. Y envenenar su plato para que el trago pase rapido. Y listo, a otra cosa.
Por envenenar quiero decir un laxante fuerte, tampoco hace falta quedarse sin suegra, vaya...
Enviado por: elpep at Septiembre 6, 2006 02:04 PM
Invitarla a comer fuera tiene sólo la ventaja de ahorrarse los puntos 6) y 7) a cambio de unos cuantos euros.
Pero me temo que el resto del proceso seguirá sin cambio.
Querido Don Pastrami, como siga Ud. contando esas historias estremecedoras, me temo que los solteros de su familia seguirán felizmente solteros.
Enviado por: milena at Septiembre 6, 2006 04:19 PM
No estoy muy de acuerdo en que se ahorre solo 2 puntos, Milena. He aquí mi análisis:
> 1. vestirse de colegiala buena o de mosquita muerta
Esto probablemente es independiente del lugar de la reunión, pero en un lugar social como es un restaurante se supone que puedes ir un poco más sofisticada sin quedar como que atentas contra la moral del un domicilio. De hecho, quedarás mejor si vas sofisticada que si vas con la falda por debajo de la rodilla.
2. tomarse un valium (o un whisky) para calmar los nervios
Dado que los nervios se derivan de varios aspectos de la lista y que, como espero demostrar, la mayoría de ellos se aliviarían o desaparecerían, creo que a) podrás reducir la dosis de diazepam o b) podrás tomarte media copa de vino --y con ello mejorar tu salud cardiovascular--. No desaparecerán los nervios del todo, pero algo es algo.
3. ser sincera (especialmente cuando habláis del tiempo)
Sí, aquí hay poco que hacer, pero alrededor habrá muchos detalles en los que centrarse. Lo lindo del lugar, el corte del traje de los camareros, cuáles de ellos tienen más estilo, cuáles podrían ser gais (esos cotilleos les gustan a muchas mamás), lo tenue de la luz... en fin, muchos motivos de conversación ajenos a la climatología.
> 4. exclamar lo mucho que te gusta su corte de pelo
No veo inconveiente en decir este tipo de cosas cualquiera que sea el lugar, incluso si son mentiras piadosas. Incluso puedes preguntarle dónde se lo corta para pedir hora...
> 5. contestar valientemente que tus hobbies son limpiar y el punto de cruz
Ese tipo de pláticas son de índole hogareña, querida... Nadie habla de punto de cruz a la luz de las velas, y hasta a la más recalcitrante suegra le parecería de mal gusto. Por la noche puedes ser más sofisticada y decir que tu sueño es ser escritora. Si ella manifiesta su admiración, puedes entonces decirle que, de hecho, ya has hecho tus pinitos en el campo de la literatura social. Eso sí, no sigas: déjalo ahí o te meterás en un avispero.
>6. decir en voz alta lo divina que es su comida
Como dices, anulado.
>7. comértela
Como dices, anulado.
8. repetir una y otra vez que “él” no tiene defectos (sin mencionar la cama)
Según lo indicado más arriba, en una mesa de restorán las pláticas son más mundanas, mujer... Se habla de temas generales sociales, no se personaliza ni se centra la atención sobre nadie en particular. Así que esto también queda resuelto o, como poco, suavizado.
9. de hecho, no hablar de sexo (en ninguna de sus variaciones)
Sí, okay, pero de todos modos, ¿para qué quieres hablar de folleteo con tu suegra? Hizo a tus ojitos divinos, pero lo hizo más o menos como hicieron a cualquiera, ¿no?
10. no llevarla la contraria (en nada!)
Laísmo aparte, amén.
Enviado por: Mus at Septiembre 6, 2006 07:50 PM
Yo doy por hecho que mi imagen a primera vista no gusta a las madres, no soy la tipica niña buena y tengo una carita y cuerpo un poco de ... zorra. Bueno, no tanto, de chica mala. Con lo cual no aspiro a caer bien el primer dia, no me pongo nerviosa cuando lo he sufrido y a la larga va todo bien. Y si te toca vivirlo y es una bruja, simple: no la veas mas, estas con su hijo, no con ella ni el resto de la prole...
Enviado por: Eva Luna at Septiembre 7, 2006 12:14 AM
Mus querido, créeme que si algún día llegas a visitarme en estas risueñas tierras tapatías te alejaré lo más posible de mi casa. Claro está que primero tedrpas que encontrarme, cosa que cada día que pasa se ve más difícil. Hoy tuve mi examen GESE de inglés y por poco no llego: si no fuera porque un taxista apareció de pronto no hubiera podido llegar a tiempo a mi turno en el Hospital Civil. Y como resulta que si todo sale bien me voy a llevar a Jack, a Holi y a Lilith conmigo a Canadá para que me acompañen por seis meses, acabo de ganarme un regañadón de parte de mi abuela que para qué les cuento aquí. Lo voy a contar en Cuarentaydos, que esta historia tiene emoción.
Enviado por: Cataclísmica at Septiembre 7, 2006 06:21 AM
Otra solucion, que se me ocurre asi a bote pronto:
Liarte solo con huerfanos.
Problema solucionado.
Podrian surgir otros problemas, pero el problema A, solucionado.
Enviado por: elpep at Septiembre 8, 2006 02:38 PM
No hay madre a le que le guste su nuera. Hay madres a las que nisiquiera les gustan sus hijos. Y luego pasa lo que pasa:
ooohmyblog.blogspot.com
Enviado por: Jon at Septiembre 8, 2006 03:27 PM
A mi por eso me gusta liarme con guiris - sus madres están bien lejos.
Enviado por: milena at Septiembre 8, 2006 06:23 PM